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INVESTIGACIÓN

CARAS Y CARETAS

Nació bajo el signo de liberalismo conservador; conoció la apertura democrática y la experiencia inédita de tres gobiernos radicales. Después, fue testigo del primer golpe militar y pudo comprobar los excesos y la corrupción que imperó en la década infame, antes de apagar las rotativas en 1939.

LUCIANA MERCURIO - NATALIA GARCÍA - MARINA DEL RIVERO - YAMILA FERRIGNO

Había nacido a fines del siglo XIX, aprovechando los avances técnicos de la época introducidos en la impresión por sistemas tipográficos, como el empleo de cromos y fotograbados.
Su contenido, donde abundaban noticias nacionales e internacionales sobre política, economía, arte, ciencias y cultura, la convertían un una revista popular y variada.

Por sus páginas desfilaron caricaturistas y renombrados escritores que hicieron historia en el periodismo gráfico como por ejemplo Rubén Darío, Roberto J. Payró, Horacio Quiroga, Ricardo Güiraldes, Enrique Banchs, Evaristo Carriego, Ramón Gómez de la Serna, Miguel de Unamuno, Ezequiel Martínez Estrada, Almafuerte, Vizconde de Lascano Tegui, Enrique Méndez Calzada, Leopoldo Lugones. Jorge Luis Borges publicó solamente un poema en sus páginas: "Soneto para un tango en la nochecita" (13 de marzo de 1926).
"Caras y Caretas" fue la iniciadora en cuanto al empleo de la fotografía en sentido periodístico.

SU CREACIÓN

La revista "Caras y Caretas" tuvo su origen en Montevideo en 1890, sobre la base de una idea de Eustaquio Pellicer, un poeta humorístico nacido en Burgos, España. Pellicer había comenzado a escribir a los 15 años, cuando publicó en u pueblo natal un pequeño periódico llamado "Don Javier". Luego lo hizo en "La Broma" y en "El Pabellón Nacional", de Madrid. Cuando emigró a estas tierras, trabajó en "La Pellicelina" y en "Caras y Caretas", ambas publicaciones editadas en la capital uruguaya.

"Caras y Caretas" apareció en Buenos Aires el sábado 8 de octubre de 1898. Varios diarios la anunciaron como La Prensa y La Nación.

Caras y Caretas   El 20 de junio se trasladó a Buenos Aires, a raíz de una invitación de su amigo Bartolomé Mitre y Vedia, hijo del ex presidente y fundador del diario "La Nación". Su llegada coincidió con el cierre del periódico "Don Quijote", verdadera escuela de dibujantes. Entonces, Pellicer y su amigo decidieron reflotar "Caras y Caretas" en Buenos Aires. Él sería su director, aunque un acontecimiento de fuerza mayor se lo impidió: la no aceptación de la independencia de Cuba por parte de España produjo que los naturales de ese país no fueran bien vistos en estas tierras. No parecía prudente presentar una revista dirigida por un español, más aún cuando ésta pretendía llegar a un público masivo. Fue así que Pellicer no pudo ocupar la dirección. La misma hubiera recaído en Mitre y Veida, pero un nuevo problema se presentó: el general Mitre no vio con agrado que su apellido estuviera involucrado en una revista destinada a satirizar y ridicularizar a sus adversarios políticos. Por tal motivo, se nombró para esa función a un escritor costumbrista que alcanzaría una bien ganada fama: José S. Alvarez, quien firmaba sus trabajos con varios seudónimos, pero que quedó inmortalizado con uno: Fray Mocho.

LA VIDA DEL "MOCHO"

José S Alvarez había nacido en Gualeguaychú el 26 de agosto de 1858. Hizo sus estudios primarios en su ciudad natal y 1872 pasó al internado fundado por Urquiza en Concepción del Uruguay. La clausura del establecimiento lo sorprendió en el tercer año, debiendo completar sus estudios en la Escuela Normal de Paraná, donde no logró el título de maestro a causa de una revuelta estudiantil contra el director José María Torres.
En 1879 llegó a Buenos Airea, iniciándose como periodista en el diario "El Nacional". También trabajó en "La Pampa", "Patria Argentina" y luego en "La Nación".
Su primer libro, "Esmeralda", apareció en 1882 y era una serie de 20 cuentos picarescos. Poco después en los folletines de "La Razón" y "Sud América" comenzó con éxito la publicación de sus cuadros de costumbres, bajo el seudónimo de Nemesio Machuca. Las escenas que pintó entonces estaban llenas de un sentido del humor y de realismo gráfico, pintaban al gaucho entrerriano y pampeano en su lenguaje y hábitos, con admirable precisión. Entretanto, fundó un periódico de vida efímera, "Fray Gerundio". Además, colaboró en "El Fígaro" y más tarde redactó en "El Quijote".

En 1886, a raíz de una pleuresía, se manifestó la enfermedad que terminaría minando su organismo. Al abandonar el periodismo ese mismo año, ingresó a la policía como Comisario de Pesquisas, donde permaneció largo tiempo. En ese cargo, estuvo en contacto directo con los bajos fondos y con todos los exponentes de la sociedad porteña. De la información que acumuló, dio a conocer dos volúmenes: "Galería de ladrones de la Capital 1880 a 1887" donde incluyó 200 retratos de ladrones y "Memorias de un vigilante" en el que ya se perfilaba como el retratista de las clases del medio pelo de 1870 hasta los primeros años del siglo 20.
Nombrado oficial mayor del Ministerio de Marina, se le encomendó contratar marineros para la Armada en la zona del litoral. En "Caras y Caretas" publicó "Cuentos y cuadros de la ciudad". Enfermo viajó al Paraguay en busca de alivio. Luego regresó a Buenos Aires, donde murió el 23 de agosto de 1903, a los 45 años. Lo sucedió en la dirección de la revista Carlos Correa Luna.
Cuando salió a la calle el número, seis después de su muerte, Alvarez aparecía como fundador.
Caras y Caretas

DIBUJANTES DESTACADOS

En la primera época del semanario Manuel Mayol y José María Cao y Luaces fueron dibujantes de un gran magnitud. El primero era de origen español y se especializaba en el dibujo litográfico. Había trabajado en "Don Quijote", donde firmaba con el seudónimo de Heráclito.
En cuanto a Cao, había nacido en Lugo. Llegó a Buenos Aires en 1886 cuando contaba con 23 años. Empezó ganándose el pan haciendo caricaturas relámpago a los transeúntes que poblaban el Paseo Colón. Luego, se vinculó a un taller de grabados y comenzó a colaborar en varias revistas, entre ellas "El Sudamericano", donde la publicación de una intencionada caricatura política le costó 8 días de cárcel. Colaboró activamente en "Don Quijote" firmando como Demócrito II. Cuando se incorporó a "Caras y Caretas" en 1898 también aparecían dibujos suyos en su propia revista, llamada "El Cid Campeador", su primera experiencia editorial. Cao se retiró de "Caras y Caretas" en 1912 por razones desconocidas y junto a muchos de sus compañeros de la revista editaron "Fray Mocho", en homenaje al famoso cuentista.
Si bien a los dos los unía un denominador común, y que era el talento para reflejar la realidad, ya que ellos no eran solo dibujantes, sino "periodistas dibujantes", los trabajos de Cao apuntaban más hacia lo político y resultaban más evolucionado. En cambio, Mayol, no sólo se dedicaba a lo político, sino que le prestaba atención a lo cultural.

LOS PRIMEROS NÚMEROS

Caras y Caretas   "Caras y Caretas se autodefinió como "semanarios festivo, literario, artístico y de actualidad". Constaba de 24 páginas y el 25% era ocupado por publicidad. El número 1 aparecía Alvarez como director, Pellicer como redactor y Mayol como dibujante. Salía los sábados y su redacción, dirección y administración se ubicaba en San Martín 284. A partir de 1902 se trasladó a Bolivar 578/586 y luego en 1912 funcionó en Chacabuco 151 hasta su cierre. El precio de tapa comenzó siendo 0,25 centavos, pero a partir del número 13 bajó a 20 y así se mantuvo hasta 1939.
Además de Cao y Mayol, colaboraban otros dibujantes como el uruguayo Aurelio Giménez, los españoles Cándido Villalobos y Francisco Redondo y el italiano Mario Zavataro. A Redondo se lo conoce como el autor de la primera historieta cómica hecha y publicada en nuestro país, "Sarrasqueta y Obes". Por su parte, Zavattaro era famoso por las brillantes caracterizaciones de descripciones que realizaba de los gauchos. Entre los escritores de estos primeros años se encuentran Banchs, Cané, Del Valle Inclán, Joaquín González, Lugones, Payró y Rodó, entre otros.

El carácter ilustrativo del semanario lo reflejaban las fotografías. Sin embargo, a pesar de la importancia que se le daba a la fotografía, pocos profesionales firmaban sus trabajos o aparecían en su staff. Sólo se mencionaba a su jefe, Salomón Vargas Machuca y al responsable de los reporteros gráficos, Modesto San Juan. Desde noviembre de 1898, la revista vendía copias fotográficas de lo publicado

CARACTERÍSTICAS DEL SEMANARIO

La revista constaba de dos portadas. Ambas contenían ilustraciones sobre hechos de actualidad. La primera estaba impresa a color y la segunda, en blanco y negro. Están portadas eran separadas por páginas que contenían noticias de índole internacional y culturales, además de la publicidad, que iba insertada - salvo en los últimos años- en las primeras y en las últimas páginas. Las portadas eran dibujadas por Cao o por Mayol, o a veces por Zavattaro y Giménez.

Luego de la segunda portada, se encontraba la sección "Sinfonía", una suerte de editorial, escrita por Pellicer, que tomaba postura frente a temas importante y a hechos cotidianos que preocupaban a la gente. De la misma manera que la editorial de un diario refleja la opinión del mismo, la brillante pluma de Pellicer volcaba en "Sinfonía" la postura de "Caras y Caretas" respecto a temas como el fraude, la situación económica, etc.
"Menudencias" era otra de las secciones fijas de la revista. Iba sin firma, y era pequeños comentarios sobre temas de actualidad.

Caricaturas contemporáneas" eran dibujos a una página, a color, de personalidades de la política nacional e internacional, de la economía, de la cultura o de las ciencias. Estaba a cargo de Cao, Zavattaro, Mayol o Giménez. Asimismo, publicaban acuarelas de Fortuny, con el título de "Páginas artísticas".
Cuando en 1912 Cao y otros colaboradores dejan la revista, la publicación abrió sus puertas a jóvenes, uno de ellos fue Ramón Columba, quien comenzó a descollar cuando dibujó la caricatura del dirigente conservador Marcelino Ugarte, al que asoció gráficamente con el criminal Santos Godino, conocido como el "Petiso Orejudo".
Otros integrantes que engrosaron la nueva generación fueron los dibujantes Juan Carlos Alonso, el peruano Julio Málaga Grenet y Juan Carlos Huergo. También trabajaban Nicamos Alvarez Díaz y el boliviano Víctor Valdivia. Cerraban este grupo el español Federico Ribas, conocido como "Mirko", el catalán Luis Macaya y Ramón Caballé. Abundaban los colaboradores artísticos como Villalobos, Steiger, Foradori, Castro Rivera, Vaccari, Navarrete, Fortuny, Eusevi, Sartiry, Bosco, Holmberg, Acquarone y Sábat. Las últimas páginas estaban ocupadas por pasatiempos, como el ajedrez, o consejos para la familia, como "el cuidado de las manos".

LA PUBLICIDAD

Desde sus inicios, la publicidad tuvo un importante presencia en el semanarios. Comenzó abarcando un 25 % del total de las páginas y desde entonces aumentó hasta alcanzar su punto culminante en 1920 donde ocupaba la mitad de la revista. Luego inició una lenta curva descendente hasta 1931, con un 36 por ciento de publicidad. De ahí en adelante, la inversión publicitaria bajó al 17 por ciento para terminar en 1939 con casi el 10 por ciento. El número de páginas fue en progresivo aumento desde 1898 a 1912; entonces retrocedió hasta 1919, por la escasez de papel durante la Primera Guerra Mundial, y volvió a aumentar hasta 1929, conteniendo en los últimos años un número similar a 1910.
Entre los principales anunciantes podemos citar a Aceite Bau, que estuvo en el semanario desde 1900 hasta 1930. Una carta del anunciante fue usada, en 1917, para promocionar a los talleres de la revista (que realizaba trabajos de impresión para terceros desde 1913) al aceptar el presupuesto para que el semanario le imprimiese el almanaque de ese año. También publicaban en los primeros tiempos Cigarros Monterrey, que por 1909 publicaba en la contratapa un diálogo de fógon, entre los paisanos Trillo y Malvarez, firmando por Enrique Fontanarrosa y Digestivo Mojarrieta. Casa Róveda ofrecía ropa para obreros, mientras que el Compuesto de Apio de Paine prometía embellecer el cutis. Los pianos se vendían en la casa Breyer y la ropa en Tiendas San Juan.
Ginebra Bols también aparecía. Por su parte, Vermouth Claudia publicitaba a través del humor y en algunos casos se aprovechaba el momento político: "Ha estallado una revolución... en la industria. El admirable jabón Flores Cuyanas" se publicaba en 1930.
También encontramos avisos en idiomas extranjeros y algunos anunciantes ofrecían regalos, como el aceite Bau, que obsequiaba a los niños el plato de mesa del General San Martín, mostrado en un aviso desplegable a todo color.

LAS HISTORIETAS

La primera tira fue "Aventuras de Viruta y Chicharrón", en 1914. El primer personaje de historieta que apareció en nuestro país, lo hizo en "Caras y Caretas" y se llamaba "Don Goyo Sarrasqueta y Obes". Era una creación de Manuel Redondo y solía aparecer escrito en tercera persona. Enfrentaba las más variadas situaciones como por ejemplo "Sarrasqueta en la guerra". En 1919 apareció la historieta "El L.C.Timoteo y el pesquisa Doroteo" creado por Macaya y en 1927 Hersfield publicó a "Abrahan Kancha, experto en Uper", un personaje mitad judío, mitad criollo. Dos años más tarde apareció "Las aventuras de Chingolo", de Percy Crosby, que sería la inspiración de una película realizada en Estados Unidos. Luego en 1930, se hizo muy popular la tira "Las desventuras de Maneco" de Linage, quien, al verse en apuros, exclamaba: "Sonaste, Maneco", frase que entonces se convirtió en uno de los dichos preferidos de los porteños. En los últimos tres años fueron muchas las historietas que se publicaron, todos seguidas y a color. Por ejemplo "Los G-Men, la guerra implacable contra el crimen organizado", "Velita y Velorio", "Napoleón, el perro meterete del mundo", por Clifford Mc Bride, "Hazañas de Don Dum, agente secreto Nro 48" y "Las aventuras de lita y Susy, dos periodistas rivales", por Barret, Russel y Ross. Caras y Caretas

LOS CONCURSOS

En el anuario correspondiente a 1904, el semanario anunciaba una novedad para la época: un concurso infantil de caricaturas, para niños de hasta 12 años. El premio consistía en 100 juguetes que se repartían entre los ganadores. Al año siguiente, se publicaba una foto con un personaje, cuyo rostro estaba deliberadamente tapado. Quien adivinara su nombre se hacía acreedor de localidades para un teatro. Pero el concurso más importante -por el premio en juego- fue realizado en 1909, cuando regalaba un chalet a quien acertara el primer número de la Lotería Nacional.

También, el semanario llamó a un concurso, en 1910, para dibujar la portada del número del 25 de Mayo. Todos los premios eran en dinero en efectivo, pero no pesos, sino francos.
Luego, se tornaron muy habituales los concursos donde se presentaba un envase determinado y había que acertar cuantos granos de maíz contenía. Los premios consistían en un chalet, un auto o un piano.
En 1914, la revista lanzó el concurso de postales, donde los lectores debían enviar dibujos con una leyenda que eran publicados en la primera página. También había concursos literarios, de novelas cortas e inéditas.
Cuando el fútbol había alcanzado un auge indiscutido, aparecieron los concursos futbolísticos. El lector debía adivinar quienes serían los primeros cuatro equipos de la Copa de Honor y Campeonato de la Asociación de Foot-Ball Argentino, año 1936. El premio consistía en dinero. Por último, aparecieron los "Grandes sorteos semanales gratuitos de juguetes para pequeños lectores", donde se enviaban cupones numerados que la misma revista publicaba, que se sorteaba con la Lotería de Beneficencia Nacional.

CARAS Y CARETAS EN LA RADIO

En 1936, la revista anunció el lanzamiento de su audición por LR 3 Radio Belgrano. Por entonces, esta emisora competía, en el primer puesto, con Radio El Mundo, que había sido fundada en noviembre de 1935. Se emitía todos los lunes a las 13:45 hs, cosiderado como uno de los horarios de mayor rating. Entre otros, participaron la escritora Ethel Kurlat, quien realizaba evocaciones historicas; el doctor Marcos Victoria recitaba versos; Fernado Ochoa interpretaba poemas gauchescos. Por su parte, la cuentista María Suasnábar ejecutaba el piano y Danero hacía comentarios cinematográficos. Asimismo, se intepretaban comedias, entre los que se destacaron Lola Membrives y Alfonso Muñoz y Roberto Firpo como amenizador. El animador era el locutor Carlos Zel y el asesor técnico Tito Martínez Delbox.

TIRADA

Alcanzó una duración inusual (dos mil ciento treinta y nueve números entre el 8 de octubre de 1898 y el 17 de octubre de 1939) y además consiguió aumentar considerablemente los 15.000 ejemplares de la primer tirada.
Entre 1904 y 1915 en el extremo inferior izquierdo de la publicación, se imprimía un círculo de contorno rojo donde se consignaba la tirada de la edición anterior.

1904_80.760
1905_84.700
1906_95.000
1907_106.000
1908_107.000
1909_105.900
      1910_109.700
1911_108.000
1912_111.800
1913_100.000
1914_110.000
1915_105.000

 

POSTURAS A TRAVÉS DEL TIEMPO

La revista acusa dos etapas definidas. La primera, va desde su fundación, en 1898, hasta fines de la primera década del siglo XX. Sus fundadores pretendieron elaborar una publicación política -humorística. Con el correr de los números, comenzó a tomar cuerpo una tendencia de ampliar el espectro de la revista, publicando más noticias internacionales y dándole cobertura a determinados temas, que se habían ignorado. Luego el semanario continuó modelando su personalidad de "revista semanal ilustrada", tal como se autodefinió a partir de 1913, recortando sustancialmente el material de humor y de caricaturas. Del mismo modo comenzaron a no tomar postura frente a los temas políticos, imprimiéndole un tratamiento meramente informativo. Lentamente, el semanario cambió radicalmente su personalidad.

En los primeros años, el eje político giraba en torno al presidente Julio A. Roca (1898-1904), que ejercía, por segunda vez, la primera magistratura. Así, cuando Roca viajó al sur en 1899, "Caras y Caretas" le dedicó la siguiente portada: Mayol dibujó a Roca despidiéndose del vicepresidente, vestido de mujer. Le pregunta:
"-¿Me serás fiel?"
Durante la ausencia de Roca, la revista cuestionó las atribuciones que se tomaba el vicepresidente. En el último número de enero, al vice lo dibujaron parado sobre la ciudad de Buenos Aires, con la siguiente leyenda:
¡¡Que cambio tan sorprendente¡ Desde que Julio me dio su banda de presidente o se ha achicado la gente me he agrandado yo."
Era crítica la postura de la revista hacia la administración municipal y central. Roca era sistemáticamente criticado y además se atacaba su política económica.
En 1901 continuaba latente el conflicto limítrofe con Chile, gastándose cerca de 80 millones de pesos en preparativos bélicos. En la "Panacea del canciller", aparecían dos chicos peleando. Intervenía el ministro:
"-No se peleen, muchachos.
-Y si éste no hace más que embromarme. ¿Qué quiere que haga?
-Un protocolo."

Las noticias policiales también comenzaban a tener su lugar en el semanario. Eran frecuentes las noticias en forma de verso, como las de Luis M. Blazquéz; o hechos policiales en forma de crónica, donde se relataban hechos tanto presentes o evocativos. Estos últimos eran completos informes, con una extensión que no bajaba de las 4 páginas e incluía entrevistas a testigos de la época, fotos e ilustraciones.
Uno de los blancos predilectos de "Caras y Caretas" eran los diputados. Aún faltaba cerca de una década para la sanción de la ley Saenz Peña, del voto universal, secreto y obligatorio, y las prácticas deshonestas en los comicios- que muchas veces encumbraban a oscuros personajes nada menos que al Congreso Nacional- sumado a la inactividad que éstos acusaban en sus bancas, fomentaban el descreimiento de la población hacia la clase dirigente. En agosto de 1903, una caricatura mostraba a un hombre parado sobre un banco, en el Congreso, que está quitando hojas de almanaque. Otro se le acerca y le pregunta:
"-¿Qué está usted haciendo?
-Suprimir los días de holganza.
-Pues va usted a tener que dejarle solo el cartón del almanaque del Congreso."

Resultaba relativamente sencillo al oficialismo - con todos los resortes del poder en sus manos- ganar una elección. En febrero de 1904 esta situación se explicaba dibujándolo al presidente Roca, rodeado de gatos, a punto de darles de comer, con la siguiente leyenda:
"Si él hace la más leve de las señales, toda la numerosa hueste felina acude diligente. ¡Que disciplina tienen sus elementos electorales¡"

El presidente había perdido un importante aliado tres años antes. Se había peleado definitivamente con Carlos Pellegrini, a raíz de la conversión de la deuda pública y de la publicación de una cláusula que permitía a los prestamistas intervenir en los asuntos internos del Estado argentino. Esto indigna a Pellegrini que, sintiéndose abandonado por Roca, se pasa al bando opositor. Fue la gran noticia del momento y nunca volvieron a amigarse. "Caras y Caretas" dibujó a Roca sentado en un escenario, Pellegrini detrás y la audiencia escuchando atentamente. Pellegrini, señalando la cabeza del presidente, decía:

"¡He aquí un ejemplo de mis afirmaciones. Esta protuberancia, señores, revela en el sujeto desmedidas ambiciones de mando. Desconfiad de todo aquel que presente semejante particularidad¡". Mayol recurría a una disciplina muy en boga en esos años, que buscaba explicar el carácter y la personalidad por la fisonomía, la frenología, a fin de describir las ambiciones del presidente.
El semanario había cumplido 6 años cuando anunció que comenzaba a utilizar una máquina rotativa para las ilustraciones. La impresión estaba a cargo de los talleres Ortega y Radaelli.
Fue durante la revolución radical de 1905 cuando Hipólito Yrigoyen comenzó a ser caricaturizado en la revista . En junio Cao lo incluyó en sus "Caricaturas contemporáneas".

Inútiles habían sido los intentos de las autoridades de apresar a Yrigoyen, cabeza visible de la revolución radical de febrero de ese año. La revista dedicó un total de 18 páginas , donde las fotos (de movilización de tropas, heridos, detenidos) superaron ampliamente al texto. No obstante la magnitud de hecho, la intentona radical no fue tapa del semanario, si bien condenó el hecho.

La Argentina se acercaba a su centenario. Pronto comenzarían los festejos, aunque la inquietud social se hacía notar, siendo frecuentes los atentados anarquistas. Llegaron a colocar una bomba en la puerta de la Casa de Gobierno, que no estalló. El cenit de los disturbios se alcanzó durante los festejos de 1 de mayo, donde se produjo un violento choque entre policías y obreros, en Plaza Lorea. Como ocurrió con la revolución radical, estos hechos no fueron tapa. El material fue ordenado de la siguiente manera: 7 páginas ubicadas luego de la información internacional, con fotos de velatorios y entierros de las víctimas. A continuación, una nota de Soiza Reilly a Anatole France "que ese año había visitado el país), culminado con otras 8 páginas con fotos muy buenas acerca de los disturbios. A raíz de la huelga decretada, el número que debía salir el 8 de mayo apareció el 15.

En 1910 se realizaron los festejos del Centenario. Entre los personajes ilustres que visitaron nuestro país para sumarse a los actos conmemorativos, se encontraron la Infanta Isabel de Borbón, el presidente de Chile, Georges Clemenceau y Guillermo Marconi. De todo el mundo llegaron obsequios, como el Monumento a los Españoles. Pero no todo era alegría. Mucho se criticó entonces a la comisión que organizó los festejos.

Si bien del Centenario no se habló en la revista durante todo ese año (y aún en algunos números del año anterior, que ya la expectativa era mucha), el material relacionado con los festejos lo podemos encontrar en el ejemplar del 25 de Mayo, que consta de 372 páginas y contiene 87 de publicidad. En el mismo, encontramos textos relacionados a la fecha patria. En el número siguiente, la Infanta Isabel -que fue el personaje del año- fue tapa. Se publicaron 18 páginas con fotos de ella en distintos lugares de Buenos Aires.
Al margen de este suceso, la presidencia de Figueroa Alcorta era criticada. El semanario no le perdonó la intervención a Córdoba, del cual era oriundo el primer mandatario y el cierre del Congreso, en 1908. Ocurrió que en ese año la votación del presupuesto fue retardada por la oposición durante meses, y ese fue el pretexto de Alcorta para cerrarlo temporariamente. Más adelante, logra que la fuerza oficialista Unión Nacional ganara las elecciones de renovación parlamentaria. De esta manera, Alcorta obtuvo el control de la mayoría.

"Caras y Caretas" por 1910 se estructuraba de la siguiente manera: la política nacional tenía poco espacio, cerca del 3 % pese a los temas tratados. La vida cotidiana concentraba el 22%, la cultura un 13%, y la publicidad un 38% lo cual demuestra que la revista era un negocio próspero en la Argentina del Centenario. Asimismo se dedicaban muchas páginas a la vida cotidiana de las provincias y de distintas localidades de la provincia de Buenos Aires. Los deportes ocupaban un 5 %, la moda, la geografía, la ciencia y la economía el 1% y la historia un 2%.

El mes de febrero de 1912 fue de singular importancia para el país. Se promulgó la ley electoral, que estableció el voto secreto y obligatorio. Para que esta iniciativa prosperara, hizo falta que el radicalismo levantara la abstención electoral, lo que le permitió ganar primero los comicios en Santa Fe y poco después en Capital Federal y en otras provincias. Esta situación comprometió políticamente a Saenz Peña, lo que motivó que ciertos sectores - que por años se favorecieron con un sistema electoral fraudulento- trataran de derrocarlo. También en febrero se produjo otro hecho que tuvo amplio eco: la caída de la piedra movediza de Tandil. Estos dos hechos disímiles fueron aprovechados por Cao. Mostraba a la piedra con la figura de Saenz Peña, que la trataban de voltear:

"- Aquí me tienen ustedes ahora haciendo de agente cosmográfico; pero esto ni se mueve, ni quiere venirse abajo"
Ese mismo año se produjo la ida de Cao y de varios colaboradores, quienes fundaron "Fray Mocho". Ya no sale "Sinfonía", en su lugar se publican columnas de actualidad. Empieza a salir para los chicos "Las aventuras de Viruta y Chicharrón", quienes se enfrentaban a las más variadas situaciones, pero que terminaba con la misma frase: "llamá a un automóvil".
También se nota un cambio en las portadas y en el logotipo del semanario. Comienzan a aparecer más notas de color y de interés general. Se incluye una nueva sección: "Concurso de postales", que eran pequeños dibujos con diálogos sobre temas de actualidad.

En 1914 estalló la primera guerra mundial. El semanario forjaba su personalidad como "revista semanal ilustrada", con notas como "el domingo en el conventillo" o "a través de las sierras" y también con crónicas policiales. Las primeras páginas contenían noticias internacionales, y a partir del estallido de la guerra, se incluiría una completa información acerca del movimiento de tropas, anécdotas de la guerra, entrevistas a militares, etc. Asimismo el conflicto bélico fue tapa en varios números.

La guerra europea repercutía en nuestra economía, paralizándose el comercio exterior de carnes y granos. Al suspenderse el arribo de productos manufacturados y combustibles, aparecieron trastornos económicos de todo tipo que el estado no podía resolver. Por tal motivo, el semanario representó al presidente y a los ministros, caminando de un lado hacia otro, con los ojos cerrados:
"-Tardío, pero seguro: al fin, parece que nuestro gobierno se ha orientado de una manera definitiva."

Por su parte, Yrigoyen era mencionado cada vez más. La revista en 1915 lo daba por ganador. De todas maneras, el desarrollo de la guerra mundial ocupaba la mayor cantidad de páginas. Se publicaban notas gráficas y crónicas bélicas, con el título "Caras y Caretas en la guerra", firmadas por Javier Bueno, que se prolongarían hasta la finalización del conflicto.
La revista hacía encuestas sobre el conflicto, acerca de cómo creían los argentinos que terminaría la guerra. De todas maneras, la publicación ya había tomado partida a favor de la neutralidad argentina.

Con respecto al humor, salvo la tapa y algunos escasos dibujos, entre los que incluimos una página de caricaturas de revistas extranjeras, no era frecuente. Por ejemplo sobre un total de 80, 4 páginas eran de humor.
En abril de 1916, el semanario comenzó a editar una publicación mensual, llamada "Plus Ultra". Esta revista fue presentada como el suplemento de "Caras y Caretas" y colaboraba todo el staff del semanario: Mayol, Málaga, Grenet, Alvarez y Zavattaro. Tenía una periodicidad mensual y estaba impresa "a papel couché, con triromías, biromías y profusión de grabados en negro; escrita por distinguidos literatos e ilustrada por nuestros mejores dibujantes", aclararon. Su primer número salió a la calle el 22 de abril y su precio era de un peso.
En abril de 1916 se celebraron los comicios presidenciales, donde resultó electa la formula Yrigoyen-Luna. El semanario publicó mucho material sobre las campañas proselitistas.

El mandatario radical gobernaría de una forma muy particular. En la Casa Rosada solía recibir a gente común, quienes hacían largas colas para poder hablarle; no concurría al Congreso a pronunciar el tradicional discurso con que se abrían las sesiones los 1 de mayo. Los roces no tardaron en llegar y fueron rápidamente captados por el semanario.
La publicación continuaba con escaso humor, cuyo lugar era ocupado por otras secciones, como la dedicada a la cinematografía, que comenzó a publicarse en 1910, o notas sociales, firmada por la "Dama Duende". En esta columna se incluían chismes y rumores, generalmente sin dar nombres.
Asimismo, en 1916, apareció una sección que se mantendría por varios años, y que fue el "Consultorio de Caras y Caretas". En ésta, se contestaban preguntas de los lectores sobre arte, ciencia, historia, geografía y curiosidades.

Si bien las informaciones sobre la primera guerra mundial eran cada vez más escasas, el número del 21 de diciembre de 1918, fue dedicado exclusivamente a la victoria. La portada fue dibujada por Alvarez y contenía 220 páginas con una variada información del conflicto.

A partir de 1918 Eduardo Alvarez tendrá un papel preponderante hasta el cierre del semanario. Fue una de las pocas personas que transitó por todas las secciones de la revista. Comenzó en el archivo, fue retocador, luego ascendido a diagramador y letrista, llegando a ocupar el sillón del director artístico. Además era dibujante de temas científicos en el Instituto de Medicina Experimental y secretario del Archivo Gráfico de la Nación.
1919 sería un año nefasto para la administración radical. Se produjeron 367 huelgas, de las que participaron alrededor de 300.000 obreros. Pero el hecho que quedará en la historia será la denominada "Semana trágica", donde huelguistas de la fábrica metalúrgica Vasena fueron reprimidos por la guardia de caballería, con un saldo de varios muertos y heridos. "Caras y Caretas" tomo abierto partido en el conflicto, centrando su ataque en los inmigrantes, a juicio suyo, responsables de los disturbios sociales que, desde comienzos de siglo se producían.
Paulatinamente, "Caras y Caretas" forjaba su personalidad en base a notas de actualidad y de interés general, otras sociales y cuentos a modo de folletines, insertados en las primeras páginas. En cuanto a la segunda portada, antes ocupada por un dibujo en blanco y negro, fue reemplazado por una fotografía.

En cuanto al deporte, las primeras notas las encontramos por 1909, bajo el título de "Sports": eran crónicas de las principales carreras turfísticas, situada en la primera página. Con la popularización del fútbol, fueron incluyendo notas de partidos internacionales. A partir de 1927 el boxeo y el automovilismo también aparecieron.
Las primeras informaciones sobre el tango las hallamos por 1924, con notas como "Los maestros del bandoneón". Asimismo, se perfeccionó la técnica fotográfica, incluyéndose con más asiduidad montajes.
Abundaban los dibujos de Parpagnoli, de Alvarez, quien se encargaba de las "Figuras de actualidad" y Valdivia de "Puntas de lápiz", mientras Van Riel fotografiaba a mujeres, en su sección "Siluetas aristocráticas". Los políticos eran caricaturizados por Valdivia.

Asimismo, a partir de ese año, el semanario publicó novelas cortas de autores nacionales, como por ejemplo Payró, Capdevila, Carrizo o Galvéz, entre otros.
Ante el golpe militar del 6 de setiembre de 1930, la revista publicó que "pasará a la historia como uno de los hechos más importantes desarrollados en el escenario argentino (...) la revolución tuvo el imperio de levantar el patriotismo del pueblo hasta límites insospechados". "Plus ultra", el suplemento mensual de la revista, le dedicó un número especial, con el título de tapa: "Viva la patria".

Publicaban notas acerca del general Uriburu en todos los números, pero sin relacionarlo con la marcha del gobierno. Lejos habían quedado las críticas que la revista le había hecho al entonces coronel Uriburu. Eran otras épocas, ya no había caricaturas del poder gobernante, aunque sí de los políticos, a quienes no dejaban bien parados.
Una modalidad que tomó cuerpo a partir de la década del 30 en el semanario fue la de publicar fotografías en las páginas centrales (como siempre hizo), pero que correspondían a notas escritas en las primeras páginas.
Cuando se anunciaron las elecciones de abril de 1931 (que serían anuladas luego que se conociera el triunfo radical de Bs As), "Caras y Caretas" publicó pequeños artículos firmados por los candidatos.
Lo que resulta por demás extraño es el poco espacio que el semanario le dedicó a la muerte de Hipolito Yrigoyen, ocurrida el 5 de julio de 1933. Porque, más allá de la personalidad o trayectoria del difunto, la revista siempre prodigó elogios o palabras respetuosas a los políticos fallecidos. No fue este el caso. En la edición del 8 de julio adelantaron dos páginas con fotos de archivo y recién, en el número del 22 de ese mes, sólo publicaron una fotografía de Alvear, Pueyrredón y sus esposas, en el responso rezado en la Basílica de Luján.
Para esta época, la revista incluía notas de archivo, que habían sido publicadas a comienzos de siglo, bajo el rótulo "Páginas olvidadas".

En materia política, se destacó la rivalidad entre Alvear y el presidente Justo. El radicalismo había levantado, en 1935, la abstención electoral. Entonces, fueron representados por Valdivia como dos gallos de pelea: "escenas criollas: la riña de gallos". Pese a todo, la revista abundó en humor político durante el gobierno de Agustín P. Justo.

En 1936 las entrevistas a los políticos eran realizadas por dos mujeres, Elvira Palacios y Zulema Nuñez. Además volvió una especie de editorial, que se había perdido en 1912 cuando dejó de aparecer "sinfonía", llamado "salvo error u omisión". Consistía en comentarios de actualidad, donde se tomaba posición frente a determinados temas. La revista aparecía mucho más ilustrada y se dejó de lado la diagramación mantenida hasta ese momento, de insertar los avisos en las primeras y últimas páginas y el material fotográfico en las centrales, sino que tanto la publicidad como las ilustraciones se distribuían proporcionalmente a lo largo de la publicación.
Sin embargo, esta renovación no le bastó para ponerse a tiro de otras publicaciones que surgidas en la década del 30, se basaban en parámetros más modernos ágiles. Caras y Caretas había cumplido su ciclo y lo había hecho dignamente.

SÍNTESIS

Bolillero: LA REVISTA POR DENTRO

 

 

Bibliografía consultada:

* "Historia de Revistas Argentinas tomo II".Buenos Aires, Asociación de Editores de revistas,1997.
* Vásquez, Lucio,· "Historia del humor Gráfico y escrito en la Argentina" .Buenos Aires, Eudeba, 1985.
* Revista "Caras y Caretas", de septiembre a octubre ,1916 y 1919.
*
Internet:
www.buenosaires.gov.ar

 

 

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