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ANÁLISIS: HAMLET

El reflejo de nuestro interior

LUCIANA MERCURIO

"Ser o no ser" es la frase que identifica a la obra de teatro desde hace 400 años, cuando William Shakespeare decidió escribir esta tragedia para demostrar la lucha interna de todo ser humano. Ese conflicto entre el sentimiento y la razón, entre actuar sin pensar o someterse primero a la razón, es la duda que persigue todo el tiempo al personaje principal, el príncipe Hamlet. Un planteo adelantado para la Edad Media, porque en ese momento se consideraba virtuoso al ser religioso, a aquel hombre predestinado. Hamlet representa al ser humano moderno que lucha por sus objetivos, utiliza la razón e ignora el destino que escribieron los dioses. Atraviesa todas las etapas imaginables: duda, reflexión, ira, amor, pasión, odio. Con la aparición del fantasma de su padre muerto, Hamlet deja de ser un hombre temeroso, religioso para transformarse en una persona vengativa, que busca hacer justicia de la muerte de su padre, realizada por su tío Claudio, fingiendo una falsa locura que justifica su accionar, la cual solo es testigo su amigo Horacio. Su madre, Gertrudis, lo reconoce cambiado: " ¿cómo te sientes tú, que fijas tu mirada en el vacío y mantienes conversación con el aire incorpóreo? ¡Por tus ojos asoman fieramente los espíritus y, como soldado sorprendido en el sueño por el toque de alarma, tus alisados cabellos, como excrecencias vivas, se enderezan y se ponen de punta¡". Estas palabras representan el amor imposible de la madre por su hijo, el cual no puede comprender la traición que cometió al juntarse con el tío de él. Gertrudis siente que esa es una de las razones del delirio. Esa locura convirtió a Hamlet en aquello que tanto odiaba, porque terminó matando a Polonio, padre de Laertres y de su amor Ofelia. Mujer que representa la debilidad y la pureza del ser humano, porque a pesar de sus sentimientos por Hamlet, respetó la prohibición de su padre, y cuando él muere no lo puede soportar y se suicida. Shakespeare de esta manera refleja las distintas reacciones de la persona ante la pérdida de la figura patriarcal, ya que Hamlet y Laertres mantienen la cordura, pero Ofelia siendo mujer se siente perdida y se ahoga en su locura. El autor presenta al padre como alguien irremplazable e único. Un recurso que aparece es la obra dentro de la obra. A través del teatro Hamlet representa su deseo, lo utiliza como una catarsis para comprobar la verdad: "el drama es el lazo donde cogeré la conciencia del rey". Pretende hacer entrar en razón a su tío y actual rey, junto con su pareja Gertrudis, a quien la acusa de encubrir el asesinato. El autor demuestra la cobardía del personaje principal, porque nunca pudo enfrentar directamente al asesino de su padre por esa duda que reinaba en su interior entre el sentir y el pensar: "¡ Ahora podría hacerlo, pero así va al cielo, y de tal modo quedo vengado... Hay que reflexionar... Un villano asesina a mi padre, y yo, su único hijo, aseguro al malhechor la gloria". "Morir es dormir" es otro de los planteos que realiza Shakespeare, en el cual intenta explicar que cuando dormimos cerramos los ojos a lo que no queremos ver, a lo que tenemos que enfrentar en la vida. La pregunta que se realiza Hamlet es: ¿cual es la opción de vida, no existir y dejarse llevar por las circunstancias o existir y "oponer los brazos a este torrente e calamidades y darlas fin con atrevida resistencia"?.

Él desearía que al cerrar los ojos todo lo que "huele podrido en Dinamarca", desapareciera, pero sabe que no es posible. Esta obra perdura a través del tiempo porque a pesar del progreso de la ciencia, de la globalización, de los adelantos técnicos, el hombre siempre va a presentar ese lucha interna de ¿ser o no ser?. Siempre habrá una ciudad como Elsinore en donde los defectos, que presentaban Claudio y Gertrudis por la ambición del poder, la traición y la corrupción, van a contraoponerse a las virtudes de Hamlet y Ofelia: el amor verdadero, el sacrificio por el otro, los principios. Shakespeare reflejó la triste imagen del mundo del renacimiento barroco, que trascendió desde 1601 y que hoy, a pesar de comenzar un nuevo siglo, sigue siendo aplicable.


Hamlet: el conflicto

MARINA DEL RIVERO
marina@soutiendenoticias.zzn.com

"Ser o no ser, esa es la cuestión". Con esta desconcertante frase, William Shakespeare irrumpe en el mundo literario a comienzos del siglo XVII, con su libro titulado Hamlet, caracterizado como una de las tragedias más populares de la literatura. En ella se puede observar la valentía de Hamlet, y cómo no teniéndole miedo a la muerte, intenta modificar su ser y tratar de obtener valores -relativamente- buenos. Se encuentra en plena búsqueda de lograr no actuar por temor a equivocarse y ser extremadamente temperamental. El héroe Hamlet, cargado de ideas y sentimientos de odio, maldad y venganza que lo desgarran interiormente, hace que los sucesos lo arrastren a morir víctima de circunstancias accidentales. No deseaba perder su vida, (tragedia que le llega en el momento que menos puede afrontarla), ni acceder a la venganza; pero la utiliza como recurso, (impulsado además, por el inmediato matrimonio de su madre Gertrúdiz), para cobrarse la muerte de su padre. ¿Cuántas veces nos convertimos en aquellos que odiamos ser?. Aquí está más que claro, que la contradicción, es el verdadero punto de partida del conflicto que se desencadena. En esta etapa de la Edad Media, donde morir significa purificación: ¿Se podría decir que el personaje de Ofelia, ya se hallaba preparando su camino a la muerte?. Al representar una debilidad femenina y ser tan pura, casta, intocable y sagrada, le toca morir por amor, al enfrentar ciertas tradiciones y comportamientos paternales, que inculcaron a ella a no gozar de ese amor único que tanto anhelaba de Hamlet. Shakespeare fue considerado, únicamente, como un genio difícil, a quien sus obras fueron destinadas a perdurar en el tiempo. Éstas, tienden a ser fuente de inspiración para numerosos experimentos teatrales, ya que comunican una amplia caracterización de variadísimos personajes llenos de expresiones y acciones. Utiliza en esta tragedia, como instrumento dramático, la poesía de la lengua, mencionando por ejemplo, que "morir es dormir". Ante este dicho, uno se aproximaría a plantear el pensamiento donde el deseo es cerrar los ojos y que los problemas desaparezcan, es decir, evadirlos. La postura de Hamlet es no entregarse a la suerte, sino combatirla y no dormirse sobre la consciencia de ese destino ya marcado. Cae en el límite de la locura, la cual al fingirla, la hace propia, para la búsqueda de esa verdad que defiende y en la que se sumerge como íntegro refugio. Pero también acude a que todos los seres humanos, terminan su misión en la Tierra de la misma manera, sin distinción de ricos y pobres. El individuo debe ser consciente de su propia existencia sin tener que armar, a la fuerza, el pautado destino que le toca vivir. Se podría decir que el sentido de la fatalidad, en Hamlet, parece ser su verdadero fruto.

 

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